Ferguson dispara contra Arsenal tras la final: “Era un equipo aburrido que solo sabía defender”La derrota ante PSG abre un nuevo debate sobre el estilo de Arteta
La final de la Champions League 2025/26 debía ser la noche que cambiara para siempre la historia moderna del Arsenal. Después de conquistar la Premier League y poner fin a una espera de más de dos décadas sin títulos ligueros, el conjunto londinense tenía la oportunidad de levantar la primera Copa de Europa de su historia.

Sin embargo, la noche de Budapest terminó convirtiéndose en una enorme decepción.
PSG se proclamó campeón tras imponerse en la tanda de penaltis y, apenas unas horas después del encuentro, comenzaron a surgir críticas sobre la forma en la que el equipo de Mikel Arteta afrontó el partido más importante de la temporada.
Entre todas las opiniones, una destacó por encima del resto.
Según informaciones procedentes de Francia, Sir Alex Ferguson envió un mensaje de felicitación al presidente parisino Nasser Al-Khelaifi tras la conquista europea del club francés. Pero junto a sus elogios al campeón, el legendario exentrenador del Manchester United lanzó una crítica demoledora contra Arsenal.
“Felicidades. Fue una noche difícil, pero PSG tuvo que enfrentarse a un equipo aburrido que solo sabía defender. Disfruten sus vacaciones, se las han ganado”.
Las palabras atribuidas al técnico escocés no tardaron en generar polémica. Sin embargo, también reabrieron una discusión que persigue al Arsenal desde hace tiempo: ¿ha llevado Arteta el pragmatismo demasiado lejos en los grandes escenarios?
Un gol tempranero y un cambio radical de actitud
Durante los primeros minutos de la final parecía que Arsenal estaba preparado para escribir una noche histórica.
Kai Havertz adelantó al conjunto inglés apenas iniciado el encuentro y silenció momentáneamente a los miles de aficionados parisinos presentes en el Puskás Arena.
Lo lógico habría sido aprovechar el impulso emocional para seguir atacando.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.
A partir del gol, Arsenal comenzó a retroceder metros de manera progresiva. El equipo cedió la posesión, redujo riesgos y decidió proteger la ventaja mínima frente a uno de los ataques más peligrosos del fútbol europeo.
La estrategia era evidente.
Arteta quería minimizar espacios para jugadores como Khvicha Kvaratskhelia, Ousmane Dembélé y Désiré Doué. La prioridad pasó a ser resistir antes que atacar.
Las cifras reflejaron perfectamente esa idea.

Los Gunners terminaron la final con apenas un 24,7% de posesión, el registro más bajo de toda la etapa de Arteta como entrenador del club.
Más llamativo todavía fue otro dato: después del gol de Havertz, Arsenal prácticamente desapareció en ataque.
Durante el resto del tiempo reglamentario y en la prórroga, el conjunto londinense apenas logró generar ocasiones claras de peligro.
Ferguson pone voz a una crítica cada vez más frecuente
Las palabras de Ferguson pueden parecer excesivas para algunos aficionados, pero representan una opinión que empieza a extenderse entre numerosos observadores del fútbol europeo.
Arsenal se ha convertido en un equipo extremadamente competitivo, disciplinado y sólido defensivamente. Sin embargo, cuando llegan los partidos decisivos, muchas veces parece renunciar a parte de su identidad ofensiva.
La final de Budapest fue el ejemplo más evidente.
Mientras PSG asumía todos los riesgos, buscaba constantemente la portería rival y acumulaba llegadas peligrosas, Arsenal daba la sensación de estar jugando únicamente para sobrevivir.
El empate llegó finalmente gracias a un penalti transformado por Dembélé, un premio que muchos consideraron merecido por el dominio parisino durante gran parte del encuentro.
Posteriormente, la tanda de penaltis terminó inclinando la balanza a favor del conjunto francés.
Para los críticos de Arteta, la derrota fue la consecuencia lógica de una propuesta excesivamente conservadora.
Arteta también tiene argumentos para defenderse
Aun así, reducir la final a una simple cuestión de valentía o cobardía táctica sería injusto.
PSG llegó al partido como una de las mejores máquinas ofensivas del planeta. El equipo parisino había destrozado defensas de élite durante toda la temporada y contaba con una velocidad de ejecución capaz de castigar cualquier error.
Arteta entendió que intentar intercambiar golpes con ese rival podía resultar suicida.
Por eso apostó por una estructura más compacta, sacrificando posesión y protagonismo para aumentar las probabilidades de llegar con opciones al desenlace.
Y, durante buena parte del encuentro, el plan funcionó.
Arsenal estuvo a pocos minutos de conquistar la Champions League gracias precisamente a esa organización defensiva que hoy muchos cuestionan.
Sin embargo, el fútbol suele castigar a los equipos que renuncian completamente al ataque durante demasiado tiempo.
La presión constante terminó generando situaciones peligrosas para PSG, y finalmente la resistencia londinense acabó cediendo.
La final también expuso las carencias ofensivas del campeón inglés
Más allá del debate táctico, la derrota dejó al descubierto un problema que Arsenal arrastra desde hace varias temporadas.
El equipo posee una estructura colectiva sobresaliente, pero sigue sin contar con un delantero verdaderamente dominante.
Los números de la Premier League reflejan esa realidad.
Ningún jugador del Arsenal superó los once goles en jugada durante la campaña doméstica, una cifra modesta para un aspirante a todos los títulos.
En Budapest, esa falta de contundencia volvió a hacerse evidente.
Cada transición ofensiva parecía depender de acciones aisladas más que de una amenaza constante. Además, los futbolistas que ingresaron desde el banquillo, incluidos Eberechi Eze y Gabriel Martinelli, no consiguieron alterar el desarrollo del encuentro.
Cuando el equipo necesitó creatividad, desequilibrio y capacidad para castigar a una defensa rival adelantada, no encontró respuestas.
Un verano decisivo para el futuro europeo del Arsenal
A pesar del dolor de la derrota, la temporada 2025/26 sigue siendo una de las mejores campañas del Arsenal en décadas.
La conquista de la Premier League puso fin a una espera de 22 años y confirmó que el proyecto liderado por Arteta ha devuelto al club a la élite.
Pero la final de Champions también dejó una lección difícil de ignorar.
Para convertirse en campeón de Europa, no basta con defender bien.
El Arsenal necesita más talento ofensivo, más capacidad para dominar partidos de máxima exigencia y más recursos cuando los encuentros escapan del guion previsto.
Por eso se espera un mercado de fichajes especialmente ambicioso en el Emirates Stadium.
Arteta sabe que su equipo está cerca de la cima continental. Sin embargo, también entiende que para dar el último paso deberá evitar que noches como la de Budapest alimenten una etiqueta que ahora resuena con fuerza en toda Europa.
La misma que Sir Alex Ferguson resumió con una frase tan polémica como devastadora: un equipo demasiado preocupado por defender como para conquistar la gloria.